FASE 1:DIAGNÓSTICO DEL CENTRO FECHA: 5-9 MARZO ´12 HORAS:15 HRS
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Primera semana (del 5 al 9 de marzo de 2012) coordinación con el profesor tutor, conocimiento de los casos más importantes que presentan acoso escolar y familarización con el centro en general.
Objetivos: -Favorecer un clima de confianza y escucha, que abra un espacio en el que cada participante pueda comunicarse, estableciendo complicidades necesarias.
-Identificar necesidades y demandas explícitas e implícitas.
-Estudiar la dinámica funcional, organizativa y metodológica de la institución.
-Conocer las características de las personas, grupos y contextos con los que se interactúa, para extraer las necesidades y disposiciones que faciliten una intervención satisfactoria analizando la información recogida.
-Identificar la legislación o normativa que afecta a la institución y las actividades que en ella se desarrollan.
Destinatarios/ariass: Director del centro, orientador, alumnos, padres, profesores, etc.
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Tareas y actividades presenciales para el desarrollo del proyecto:
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Planificar y concretar fechas de actuación. Estableciendo un calendario de trabajo con reuniones periódicas para alcanzar los objetivos.
Analizar las características del centro (Ubicación, alumnos, características del entorno…), búsqueda y recogida de datos sobre el contexto en el que se encuentra el centro escolar, y sobre los destinatarios potenciales de la orientación e intervención psicopedagógica.
Realizar un diagnóstico del centro (organigrama, funciones de cada profesional,...)
Identificar necesidades en el contexto.
Acompañar al orientador en sesiones con diversos alumnos. Organización de sesiones con los padres. Contacto con alumnos implicados directamente en la temàtica, así como con los padres de los alumnos que esten ocasionando las situaciones complejas...)Observación de métodos y formas específicas. Conocer y analizar los profesores del centro. Condiciones laborales: plaza fija o interinidades, peculiaridades.
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Seleccionar y elaborar los instrumentos o técnicas para obtener la información:
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Entrevistas individuales con alumnos y padres. Primeras impresiones
Cuestionarios a profesores. Para establecer una base sobre clima y
trabajo diario.
Observación participante y escucha activa.
Diario de campo.
Entrevistas de trabajo.
Uso y análisis de diferentes herramientas del centro y del orientador.
Reunión semanal con tutor para corroborar informaciones y verificación
de datos.
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INDICADORES DE EVALUACIÓN
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Se harán entrevistas semanales con el tutor para ampliación, verificación y
aclaración de algunos datos recogidos.
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jueves, 26 de abril de 2012
Fase 1- PRIMERA SEMANA
domingo, 22 de abril de 2012
Famosos que se unen a la problemática del acoso escolar
Lady Gaga anunció el lanzamiento de la fundación Born This Way para apoyar a jóvenes de todo el mundo y luchar contra el 'bullying' (acoso escolar) y que contará con la colaboración de la Universidad de Harvard y otras instituciones.
"Juntos esperamos establecer un estándar de valentía y amabilidad, así como una comunidad a nivel mundial que proteja y anime a otros en contra del 'bullying' y el abandono", dijo la artista neoyorquina de 25 años en un comunicado.
'Born This Way' promoverá iniciativas para ayudar a los jóvenes en temas como confianza propia, lucha contra el 'bullying' o desarrollo profesional, "y utilizará la movilización social como uno de los medios para lograr un cambio positivo". La fundación, en la que también está implicada su madre, Cynthia Germanotta, lleva el nombre de su último disco y empezará a operar el próximo año, con la colaboración de la organización California Endowment y la fundación MacArthur, además de Harvard.
La cantante de temas como Poker Face o Bad Romance ha expresado en reiteradas ocasiones su consternación por la muerte de jóvenes acosados por sus compañeros en el colegio, como la del neoyorquino de 14 años Jamey Rodemeyer en septiembre pasado. Tras conocerse el caso de Rodemeyer, la artista neoyorquina dijo a través de su cuenta en Twitter tener "mucha rabia" por lo ocurrido y reconoció que es "difícil sentir amor cuando la crueldad se lleva la vida de alguien"
El 06.11.2011 , la agencia EFE publica esta noticia.
Varias webs que hacen eco de la temática
www. acosoescolar.info
www.madrid.org
www.acoso-escolar.es
www.psicologoinfantil.com
A menudo los que están siendo acosados, aquellos con los que se meten y de los que se ríen otros, se sienten tristes, tienen miedo y no cuentan lo que les pasa a nadie. El maltrato se alimenta con el silencio de todos: de los que lo hacen, de quien lo padece, y de quien lo ve y no lo remedia. Se sabe que la única forma de parar el maltrato entre compañeros es dando a conocer los hechos y los sentimientos y hablando entre todos sobre lo que está ocurriendo. Si se comunica, es más fácil que alguien nos pueda ayudar y nos facilite ideas para detener la agresión. Si los hechos se hacen públicos, el que se mete con otro tiene que dejar de hacerlo y dar cuenta de sus hechos. No debemos creer que decir la verdad acerca de nuestra indefensión y nuestras preocupaciones es de cobardes. Todo lo contrario: el cobarde es aquél que se ampara en la amenaza y que no da la cara. El maltrato entre compañeros tiene que ser comunicado a otras personas que no estén involucradas. No hay que dejar que el silencio lo aumente y dé pie al agresor a abusar con más intensidad.
Las relaciones de maltrato se dan cuando alguien hace daño a otra persona de forma repetida. Así cree hacerse fuerte a los ojos de los demás. Se quiere demostrar que se es importante.
Hay muchas formas diferentes de meterse con un compañero y maltratarlo:
· lograr que el compañero maltratado haga cosas que no quiere hacer y que le pueden traer problemas;
· exigirle dinero;
· hacerle el vacío, consiguiendo que los demás tampoco se relacionen con él o ella;
· insultarle, ponerle motes, burlarse, reírse de él;
· sembrar rumores, bulos; chismorrear;
· amenazarle verbalmente o por escrito (notas, mensajes en el móvil, ...);
· darle empujones, collejas, pelearse o pegarle.
Cuando un niño o adolescente está siendo acosado, sufre varias de estas situaciones sucesivamente o a la vez, y suele ser un grupo de compañeros el que maltrata, aunque a veces sólo lo hace uno. En ocasiones el chico o chica con el que se meten los demás puede llegar a pensar que tiene la culpa de lo que le ocurre. Puede sentirse tan triste y decepcionado de sus malas relaciones con sus compañeros que tendrá problemas para concentrarse y su rendimiento académico bajará; incluso puede caer en una depresión. En todo caso, su situación personal se convierte en algo que a nadie le gustaría sufrir, y nadie debería sufrirlo.
Los agresores cada vez se sienten más fuertes, se creen más populares y se ven poderosos, pues se les tiene miedo. Su falta de respeto por los otros y su intolerancia hacen que le vayan perdiendo el respeto a más gente, pudiendo llegar a convertirse en los matones de la clase, a los que se les tiene miedo y con los que -en el fondo- nadie quiere estar.
Los agresores cada vez se sienten más fuertes, se creen más populares y se ven poderosos, pues se les tiene miedo. Su falta de respeto por los otros y su intolerancia hacen que le vayan perdiendo el respeto a más gente, pudiendo llegar a convertirse en los matones de la clase, a los que se les tiene miedo y con los que -en el fondo- nadie quiere estar.
En las situaciones de maltrato hay una persona que se siente acosada y maltratada por otro (u otros). El maltratador se hace el fuerte y obtiene poder ante los demás. A pesar de ello, una persona que actúa así -con desprecio y falta de respeto hacia otro- realmente no es valorada, respetada o admirada sino temida. Lo único que conseguirá será el miedo de los demás, no su respeto.
Tipologías de acoso escolar, por Iñaki Piñuel y Zabala y Araceli Oñate
Una posible clasificación de las tipologías de acoso escolar lo hacen los profesores Iñaki Piñuel y Zabala Zabala y Araceli Oñate. El tanto por ciento de incidencia entre las víctimas es el siguiente:
1. Bloqueo social (29,3%)
2. Hostigamiento (20,9%)
3. Manipulación (19,9%)
4. Coacciones (17,4%)
5. Exclusión social (16,0%)
6. Intimidación (14,2%)
7. Agresiones (13,0%)
8. Amenazas (9,1%)
Bloqueo social
Agrupa las acciones de acoso escolar que buscan bloquear socialmente a la víctima. Todas ellas buscan el aislamiento social y su marginación impuesta por estas conductas de bloqueo.
Son ejemplos las prohibiciones de jugar en un grupo, de hablar o comunicar con otros, o de que nadie hable o se relacione con él, pues son indicadores que apuntan un intento por parte de otros de quebrar la red social de apoyos del niño.
Se incluye dentro de este grupo de acciones el meterse con la víctima para hacerle llorar. Esta conducta busca presentar al niño socialmente, entre el grupo de iguales, como alguien flojo, indigno, débil, indefenso, estúpido, llorica, etc. El hacer llorar al niño desencadena socialmente en su entorno un fenómeno de estigmatización secundaria conocido como mecanismo de chivo expiatorio. De todas las modalidades de acoso escolar es la más difícil de combatir en la medida que es una actuación muy frecuentemente invisible y que no deja huella. El propio niño no identifica más que el hecho de que nadie le habla o de que nadie quiere estar con él o de que los demás le excluyen sistemáticamente de los juegos.
Hostigamiento
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que consisten en acciones de hostigamiento y acoso psicológico que manifiestan desprecio, falta de respeto y desconsideración por la dignidad del niño. El desprecio, el odio, la ridiculización, la burla, el menosprecio, los motes, la crueldad, la manifestación gestual del desprecio, la imitación burlesca son los indicadores de esta escala.
Manipulación social
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden distorsionar la imagen social del niño y “envenenar” a otros contra él. Con ellas se trata de presentar una imagen negativa, distorsionada y cargada negativamente de la víctima. Se cargan las tintas contra todo cuanto hace o dice la víctima, o contra todo lo que no ha dicho ni ha hecho. No importa lo que haga, todo es utilizado y sirve para inducir el rechazo de otros. A causa de esta manipulación de la imagen social de la víctima acosada, muchos otros niños se suman al grupo de acoso de manera involuntaria, percibiendo que el acosado merece el acoso que recibe, incurriendo en un mecanismo denominado “error básico de atribución”.
Coacción
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que pretenden que la víctima realice acciones contra su voluntad. Mediante estas conductas quienes acosan al niño pretenden ejercer un dominio y un sometimiento total de su voluntad.
El que la víctima haga esas cosas contra su voluntad proporciona a los que fuerzan o tuercen esa voluntad diferentes beneficios, pero sobre todo poder social. Los que acosan son percibidos como poderosos, sobre todo, por los demás que presencian el doblegamiento de la víctima. Con frecuencia las coacciones implican que el niño sea víctima de vejaciones, abusos o conductas sexuales no deseadas que debe silenciar por miedo a las represalias sobre sí o sobre sus hermanos.
Exclusión social
Agrupa las conductas de acoso escolar que buscan excluir de la participación al niño acosado. El “tú no”, es el centro de estas conductas con las que el grupo que acosa segrega socialmente al niño. Al ningunearlo, tratarlo como si no existiera, aislarlo, impedir su expresión, impedir su participación en juegos, se produce el vacío social en su entorno.
Intimidación
Agrupa aquellas conductas de acoso escolar que persiguen amilanar, amedrentar, apocar o consumir emocionalmente al niño mediante una acción intimidatoria. Con ellas quienes acosan buscan inducir el miedo en el niño. Sus indicadores son acciones de intimidación, amenaza, hostigamiento físico intimidatorio, acoso a la salida del centro escolar.
Amenaza a la integridad
Agrupa las conductas de acoso escolar que buscan amilanar mediante las amenazas contra la integridad física del niño o de su familia, o mediante la extorsión.
Acoso escolar en prensa
La muerte de Jokin ha sido convertida en un referente mediático en materia de acoso escolar al incluir la dimensión jurídica. Condenar a varios menores por un delito contra la integridad moral, por trato inhumano o degradante previsto en el artículo 173 del CP abre un horizonte, hasta ahora desconocido, en el tratamiento de los supuestos de acoso escolar.
Sin embargo, son varios los errores interesados que se deslizan al hilo del caso de Hondarribia y que contaminan el fenómeno real de la violencia y el acoso escolar:
1. Entender el acoso escolar como una situación límite, en que la víctima se encuentra a un paso del precipicio, supone eludir el calvario que hasta uno de cada cuatro escolares señala sufrir en nuestras aulas. Burlarse de otro, insultar, menospreciar o ridiculizar son comportamientos socialmente inaceptables que, frente al principio de no intervención o no injerencia, deberían encontrar el rechazo de los adultos y la contundencia del sistema escolar.
2. Menospreciar la violencia psicológica y social que precede en todos los casos a la violencia física es desconocer la gravedad de las secuelas que el desprecio y la humillación producen en el niño. Entre los posibles daños asociados no sólo se encuentran el autodesprecio y el riesgo de suicidio, sino también la ansiedad, la disminución de la autoestima, los cuadros depresivos y el más temible cuadro de estrés postraumático que, cronificado, se puede arrastrar hasta la vida adulta y afectar al desarrollo social, laboral, intelectual y emocional de quien lo sufre.
3. Exigir la presencia de daños clínicos en la víctima como criterio para diagnosticar la existencia de un cuadro de acoso escolar es desconocer la naturaleza misma del problema. La herramienta de evaluación utilizada para identificar el acoso escolar ha de basarse en conductas objetivas de hostigamiento que se producen de manera frecuente o habitual con independencia del daño psicológico o de la personalidad previa del niño acosado.
4. Aún hoy, en las noticias sobre el llamado «caso Jokin», se afirma que «Jokin no tuvo la astucia ni la picardía» o «las familias no se entendieron», pudiendo leer entre líneas el sesgo que consiste el denominado error básico de atribución que pretende encontrar en la víctima la responsabilidad última del maltrato recibido y con ello la evidencia de que las conductas de hostigamiento tienen alguna justificación. El proceso se repite en las noticias en las que se afirma que «se trataba de un ajuste de cuentas». Ello permite mantener la «ilusión» de que «todos estamos a salvo», o que «eso a mí no me podría suceder» puesto que no he hecho nada.
No se trata de un ejemplo aislado, sino del proceso que sistemáticamente se repite en todos y cada uno de los casos de acoso escolar imputando al niño que es víctima del hostigamiento los rasgos y características que le hacen ser percibido como merecedor y responsable del maltrato que se le inflige. Su entorno escolar, incluidos los adultos, participan de este cómodo proceso de victimización que hace responsable al niño y a su familia de la situación de hostigamiento.
Es por ello que cuando el acoso escolar no se detiene en sus fases iniciales escala hasta convertirse en un proceso de linchamiento colectivo en el que se suele encontrar envuelta hasta la familia del menor.
En demasiados casos, la familia del niño acosado no puede detener el proceso de victimización secundaria en el que su hijo es erróneamente diagnosticado e incluso tratado con medicación, como neurótico, introvertido, agresivo o carente de habilidades sociales. Tratando de encontrar la causa del acoso en el niño que es víctima de él, se le saca de clase para ir a ver al psicólogo, se le señala ante sus padres como un niño difícil, insociable, depresivo o que presenta necesidades educativas especiales y le falta asertividad: «Le agreden porque no sabe relacionarse ni defenderse»... Se instruye el caso de violencia escolar contra el niño (haciendo «registro de patio» al acosado) con cargo a la evaluación de lo que el niño es o de la forma incorrecta en que enfoca el problema y no con cargo a la verificación de las conductas de acoso y violencia escolar que recibe en su entorno escolar por parte de sus compañeros.
El diagnóstico de AVE (Acoso y Violencia Escolar) ha de estar basado en conductas observables, medibles y objetivas, y no en el daño psicológico que produce a medio plazo en las víctimas.
Otro de los mitos interesados que impiden una intervención adecuada y eficaz en materia de acoso escolar consiste en hablar de conflicto o desencuentro aplicando como supuesta panacea la mediación para su resolución. Sin embargo, cuando hay una víctima y un agresor no es posible hablar de conflicto, ni buscar en la mediación llegar a un acuerdo y acercar posiciones.
En el acoso escolar son absolutamente prioritarias la protección inmediata de la víctima y la sanción también inmediata de cualquier atentado a la dignidad por parte de un compañero o del profesor. No proteger de forma efectiva a la víctima, viendo ésta que una y otra vez quedan impunes y se repiten los comportamientos de acoso y violencia contra ella, termina generando la indefensión que desencadena el cuadro de estrés postraumático infantil.
Volviendo al caso de Jokin y a la dimensión jurídica del acoso escolar (el CGPJ celebra en septiembre unas jornadas formativas para magistrados en las que se tratará la responsabilidad civil y penal tanto en el mobbing laboral como en el acoso escolar), debemos recordar que la institución escolar tiene el derecho y el deber de ser un lugar seguro para poder maximizar en sus alumnos la oportunidad de aprender, y que son las autoridades educativas las que deben establecer planes integrales de prevención contra el acoso escolar a través de los cuales se pueda hacer efectiva la posición de garante.
No deja de ser paradójico exigir responsabilidades a un profesor al que se ha privado hace ya mucho tiempo de la capacidad de sancionar de forma inmediata por las sucesivas reformas educativas que lo han dejado inerme ante la violencia.
La prevención del acoso y la violencia escolar pasa por deslegitimar la violencia y retirar el rédito social que las conductas violentas reportan al niño. Lo demás suena a música celestial y a eufemismos que pretenden camuflar la realidad de la violencia en las aulas bajo bonitas palabras, aunque sean palabras de la ministra de Educación.
(*) Profesor de la Universidad de Alcalá y codirector del estudio «Violencia y acoso escolar en España»
ABC.es. 21/09/2006Objetivo del Acosador
El objetivo de la práctica del acoso escolar es intimidar, apocar, reducir, someter, aplanar, amedrentar y consumir, emocional e intelectualmente, a la víctima, con vistas a obtener algún resultado favorable para quienes acosan o satisfacer una necesidad imperiosa de dominar, someter, agredir, y destruir a los demás que pueden presentar los acosadores como un patrón predominante de relación social con los demás.
En ocasiones, el niño que desarrolla conductas de hostigamiento hacia otros busca, mediante el método de «ensayo-error», obtener el reconocimiento y la atención de los demás, de los que carece, llegando a aprender un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.
Con mucha frecuencia el niño o niña que acosa a otro compañero suele estar rodeado muy rápidamente de una banda o grupo de acosadores que se suman de manera unánime y gregaria al comportamiento de hostigamiento contra la víctima. Ello es debido a la falta de una autoridad exterior (por ejemplo, un profesor, un familiar, etc.) que imponga límites a este tipo de conductas, proyectando el acosador principal una imagen de líder sobre el resto de sus iguales seguidores.
A menudo la violencia encuentra una forma de canalizarse socialmente, materializándose en un mecanismo conocido de regulación de grupos en crisis: el mecanismo del chivo expiatorio. Destruir al que no es seguidor, al que se resiste, al diferente, al que sobresale académicamente, al imbuido de férreos principios morales, etc.
Definición de Acoso Escolar
El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.
El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar.
El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.
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